Cómo gestionar las rabietas en 5 pasos

Las rabietas de los niños forman parte de su desarrollo evolutivo, ya que con ella están aprendiendo a autorregularse y controlar sus emociones. Desde hace muchos años, el cómo gestionar las rabietas siempre se ha practicado creyendo que lo más recomendable es ignorar al niño hasta que la rabieta pase, y de hecho, hoy en día muchos expertos siguen recomendándolo, ya que no es de extrañar que el pequeño sintiéndose ignorado, finalmente deje de llorar y creamos que hemos hecho desaparecer la rabieta.

Nos gustaría compartir otra forma sobre cómo gestionar las rabietas de los niños, en este caso teniendo en cuenta y respetando las necesidades emocionales de los niños como la escucha, la contención, la validación de lo que sienten y la comprensión.

¿Qué hacer si tu hijo tiene una rabieta?. Hay algunos niños que no soportan estar en brazos mientras están teniendo una rabieta. La restricción física les da más motivo para enojarse y hace que todo el asunto se vuelva peor. Si tu hijo reacciona de esta manera, no insistas en dominarlo físicamente. Aparta cualquier cosa que pueda romper e intenta evitar que se haga daño a sí mismo.

No intentes discutir con tu hijo. Mientras la rabieta dura, tu pequeño está más allá de la razón.

No le contestes gritando, si es que puedes evitarlo. La rabia y el enojo son muy contagiosos y puede que te sientas más enojada con cada uno de sus gritos. Intenta no participar en la rabieta. Si lo haces, probablemente la prolongarás ya que cuando comience a calmarse, se dará cuenta del tono enojado de tu voz y comenzará de nuevo.

No des ninguna recompensa ni ningún castigo por una rabieta. Quieres que vea que las rabietas, que son horribles para él, no cambian nada, tanto a favor como en contra. Si tiene una rabieta porque no dejas que salga al jardín, no cambies de opinión y dejes que salga después de que se haya calmado. De la misma forma, si ibas a dar un paseo antes de que tuviera la rabieta, debes seguir con el plan, tan pronto como se calme.

No dejes que las rabietas en público te hagan sentir mal. Muchos padres temen las rabietas en lugares públicos; sin embargo, no debes dejar que tu hijo sienta esta preocupación. Si dudas en llevarlo a la tienda de la esquina, para evitar que tenga una rabieta porque quiere dulces, o si lo tratas de forma extra cuidadosa cuando hay visitas por si el trato ordinario provoca una explosión, se dará cuenta de lo que está pasando. Una vez que tu hijo se dé cuenta de que sus enojos genuinamente incontrolables tienen un efecto en tu comportamiento hacia él, es probable que aprenda a usarlos y entre en un estado de rabietas semi-deliberadas típicas de niños de cuatro años cuyas rabietas no se han manejado con eficacia.

Créditos: OrientacionAndujar

Re-Edición: Andrea Bermúdez

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